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Semblanza del ateneísta D. Gabriel Lupiáñez por el Presidente del Ateneo, el Dr. D. Alberto Máximo Pérez Calero

Imagen del Dr. Lupiáñez Estévez Imagen del Dr. Lupiáñez Estévez

LUPIÁÑEZ ESTÉVEZ, GABRIEL

(Todos los textos están protegidos por derechos de autor. Queda prohibida cualquier reproducción total a parcial de los mismos)

Nació en Albondón (Granada) en 1964, iniciando sus estudios de Medicina en esa ciudad y terminándolos en la Escuela Provincial de Medicina de Sevilla, donde se licenció con Premio Extraordinario en 1883. Ejerció como médico de la Beneficiencia Provincial de Sevilla de 1884 a 1894. En 1888 comenzó a participar como médico en el Ateneo y Sociedad de Excursiones; así, de enero a marzo de ese año impartió una serie de conferencias tituladas Virulencia y rabia, según el método de Pasteur; en diciembre de 1888 pronunció dos conferencias acerca del Aspecto subjetivo de las funciones del cerebro; el 31 de octubre de 1889 intervino en la discusión denominada Tratamiento preferente de la pneumonía (Memoria presentada por el Sr. Huelva); el 12 de marzo de 1890 pronunció la conferencia La tisis y su profilaxis; en noviembre de ese año dictaría la conferencia La fuerza del alma en Medicina; el 4 de marzo de 1991 leyó la conferencia La enfermedad de Bright y el 28 de julio de ese mismo año la titulada Proceso psicofísico del lenguaje. Por último destacar la conferencia titulada La locura parcial impartida el 2 de abril de 1892.

En 1893 fue nombrado Catedrático de Anatomía Pictórica de la Escuela de Bellas Artes.

Alcanzando el grado de Doctor fue nombrado por Real Orden (31/1/1902) Catedrático de Patología Médica de la Facultad de Medicina de Sevilla.

El Dr. Lupiáñez fue propuesto el 25 de octubre de 1904, por los doctores Martínez de Torres, Poderón y Yáñez, para ocupar una plaza vacante de numerario en la Real Academia de Medicina de Sevilla, siendo declarado electo el 1º de marzo de 1906 e ingresó como numerario el 29 de mayo de 1910, con un discurso titulado “La Doctrina Médica de Sthal” contestándole en nombre de la Academia el Dr. D. Pedro Ruiz de Arteaga y Rodríguez. Elegido Vicepresidente de la Academia para el bienio 1913-14, fue elegido Presidente para el bienio 1915-16.

Considerado uno de los fundadores del Ateneo y Sociedad de Excursiones de Sevilla, fue Vocal de esta institución en los Cursos de 1888-89, 1896-97 y Presidente del Ateneo y Sociedad de Excursiones de Sevilla el 3 de octubre de 1897. El 31 de mayo de 1918 es nombrado en Junta General Presidente de la Sección de Medicina del Ateneo de Sevilla. El mismo año de su muerte fue elegido para ocupar la plaza de Presidente de la Sección de Medicina en Junta General Ordinaria celebrada el 23 de mayo de 1929 y Junta General Extraordinaria celebrada el 12 de junio de ese mismo año.

De la relevancia de este ilustre médico dan fe los cargos que ocupó en nuestra ciudad: Presidente del Colegio Oficial de Médicos 1907- 1913, Primer Rector médico de la Universidad de Sevilla 1917-1921, Académico Numerario de la Real Academia de Bellas Artes, Doctor en Filosofía y Letras, Director de la Academia de Buenas Letras 1927-1929. Caballero de la Gran Cruz de Isabel la Católica. Falleció en Sevilla el 18 de septiembre de 1929.

En mi libro titulado AIRE DE LIBERTAD (biografía del ilustre médico sevillano José Manuel Puelles de los Santos) en sus páginas 187-188 se puede leer: “DON GABRIEL LUPIÁÑEZ. Hasta nosotros llega la noticia –por inesperada aún más dolorosa– de la muerte del maestro, sin que tengamos a mano la documentación necesaria para ensalzar su figura con el brillo de los datos biográficos; pero no importa; quédense para plumas mejor manejadas que la nuestra la revelación de todos los méritos, los cargos y los títulos del sabio profesor, que por numerosos que ellos fueran y por mucho relieve que prestasen a su gallarda figura, ni añadirían un timbre más de gloria al que fue, sobre todo, una inteligencia superior puesta al servicio de una gran voluntad, ni la carencia de ellos en estos momentos puede llegar a constituir un obstáculo tan poderoso como para que uno de sus alumnos enmudezca al extremo de no rendir público tributo a su memoria.

Ha muerto el maestro como terminan los justos, los buenos, los que cumplieron con su deber satisfaciendo con creces su misión; cerrando una vida inspirada en todos sus momentos por el amor a su arte y a su ciencia. Caritativo, bueno, abnegado, católico sin fanatismo ni afectación, recto, justo y cariñoso… su figura se agiganta al evocar su grata memoria y germina al dulce calor del recuerdo la fecunda gratitud que trae en estos momentos de pesar a nuestro pensamiento las acciones bellas, los rasgos más valiosos de su carácter y la trascendencia de su labor perseverante y fructífera, tanto en la cátedra como en el libre ejercicio profesional.

Pobre es esta flor de mi recuerdo; pero al depositarla en la tumba que acaba de cerrarse, no pretendo otra cosa que expresar un sentimiento que escapa y se sobrepone incluso a la emoción que su muerte me ha causado: la gratitud” (texto aparecido en la portada del El Liberal –Sevilla– el sábado 21 de septiembre de 1929).

Alberto Máximo Pérez Calero

Presidente del Ateneo

Modificado por última vez el Lunes, 19 Octubre 2015 08:16
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